Shiseido es una de las marcas de alto prestigio y que entiende la belleza de una forma diferente y no se basa en estereotipos.
Ha creado esta campaña con un mensaje para sentirnos orgullosas de quien somos y lo que hemos logrado. Lanza un tributo a la belleza imperfecta y el resurgir ante las adversidades.
Otra de las cosas que me han gustado es que le hace un guiño a la sostenibilidad, al rehabilitar objetos rotos.
Según la cultura centenaria japonesa, cuando un objeto ha sufrido un daño, tiene una historia, esto lo hace más bello y único.
El Kintsugi es un antiguo arte japones que recupera los objetos cotidianos que se rompían, usando oro en la unión para mostrarles aprecio y valor. Esta técnica se ha convertido en una filosofía de vida. La clave está en mostrar la belleza de esas grietas al recomponerse, en vez de esconderlas.
Shiseido fusiona las filosofías e innovaciones orientales y occidentales como modelo de inspiración para la belleza. Ensalza la imperfección, la autenticidad y la singularidad, que se reflejan en las "cicatrices" que forman parte de nuestras historia y nos hace ser quienes somos en el presente.
La vida no es perfecta. Y en esas imperfecciones o cicatrices es donde nos descubrimos a nosotros mismos, sacamos nuestras fortalezas y resurgimos de nuestras cenizas cono el ave fénix. Solo depende de nosotros pintar de oro, como los antiguos japoneses, nuestras piezas rotas.
Me parece una campaña preciosa y que nos dice que nos mostremos orgullosas y seguras de como somos.

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