El verano es la estación del año en la que mostramos los pies y tienen que lucir bonitos. Ya sea con sandalias, en la piscina o la playa, presume de ellos.
Pedicura en el salón de belleza
Realza la belleza y salud de tus pies de una forma relajante. Ponte en manos de un profesional para eliminar durezas y cutículas. Nos realizará un corte de uñas correcto, recto y sin llegar a redondear las esquinas, para prevenir que se claven y causen dolor.
Aunque el esmaltado de uñas no es muy recomendable durante todo el año, en verano nos lo podemos permitir para embellecer nuestros pies. Hazlo con colores vivos o neón, este verano son tendencia.
Elige un salón donde trabajen con esmaltes de uñas sin tóxicos. Libres de formaldehído, ftalatos, tolueno y alcanfor. Estas sustancias está demostrado que son perjudiciales para la salud.
Buen calzado
Asegurate que sea transpirable, para prevenir exceso de humedad en esa zona y evitar la aparición de hongos.
Elige un calzado que sea seguro, con el que el pie quede sujeto, para salvarte de sufrir torceduras de tobillo o una caída. Lo ideal es que lleve una sujeción al tobillo.
La suela que no sea plana, lo mejor es un tacón de 2 centímetros. Con un zapato plano no se realiza una correcta pisada y tampoco se tiene la postura correcta al estar de pie.
Un masaje al final del día
Los pies soportan todo nuestro peso cuando caminamos o estamos de pie. Un buen masaje antes de irte a dormir, te proporcionará una sensación de alivio en tus pies. Ayudate para hacerlo de un aceite o crema hidratante. Hazlo con movimientos ascendentes para así favorecer la circulación de retorno.
Tómalo como un hábito e incorporalo a tu rutina, así no se te pasará ningún día. Tus pies estarán hidratados y relajados todo el verano. En verano es muy importante proporcionarles esa hidratación ya que los talones al llevarlos al descubierto se resecan.
Pies siempre secos
Al salir del agua recuerda secar bien tus pies. El calor y la humedad pueden provocar la aparición de hongos. Al secar los pies no olvides la zona interdigital que queda entre los dedos. Esa zona es la gran olvidada y ahí se puede quedar la piel húmeda.
Evita también andar descalzo en las duchas o los bordes de la piscina. Si ya sufres de hongos te recomiendo que acudas a un especialista para solucionar el problema.
Protégelos del sol
Han pasado muchos meses cubiertos sin que les de el sol. Por ello no te olvides de poner protector solar en la piel del dorso del pie. Es una parte del cuerpo que se nos olvida completamente a la hora de ponernos la crema. Aplícala en tus pies, así estarán protegidos y sin peligro de sufrir quemaduras solares.
La planta del pie también es sensible a sufrir quemaduras, esta vez no por la acción del sol, si no por pisar descalzo superficies que están muy calientes. Ves siempre calzado cuando camines por la arena o el pavimento de la piscina.
